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lunes, 28 de marzo de 2011

extendido


El 12 de diciembre del año pasado, 20 jóvenes entraron a la casa de Gran Hermano, con la mira puesta en los U$S 100.000 de premio. Pasaron tres meses y medio de encierro voluntario y Rial anunció que el cierre del juego será el 1° de mayo, Día de los Trabajadores. En un mes y pocos días, el mejor estratega de los siete concursantes actuales será el ganador.La fecha de finalización de Gran Hermano (por Monte Carlo Televisión, a diario y a distintas horas) la anunció Jorge Rial, convertido desde hace cuatro ediciones del reality en el conductor ideal para un juego que posiblemente se califique como banal, pero que lleva a que un grupo de perfectos desconocidos conviva por lo menos tres meses y medio o cuatro y despierte toda clase de sentimientos.

Desde hace una década la televisión argentina puso en práctica este juego mundialmente famoso que ha cambiado con el paso del tiempo, en las estrategias empleadas y sobre todo en la visión que los competidores tienen del afuera.

Gran Hermano 2011 se destaca de los anteriores -tuvieron participantes más cándidos, si se quiere- por tener en claro que los chicos juegan duramente y lo hacen para el público que los ve del otro lado del televisor. Por eso, en aquel diciembre, Rial calificó a este reality de diferente a todos e incluso subrayó que sería una competencia 2.0 refiriéndose a las redes sociales, puntualmente Twitter, como parte del juego.

La producción del programa aún no precisó si serán cuatro o seis los participantes para la final. En los anteriores Gran Hermano siempre fueron cuatro quienes disputaron el gran premio e iban saliendo de la casa de a uno y por voto positivo telefónico del público.

Y si de estrategias se habla es imposible dejar a un lado las que utiliza el gran equipo de personas que componen el detrás de cámaras del programa, incluyendo a las figuras principales como Jorge Rial, los debates con Mariano Peluffo y los integrantes del panel de esos debates. Cada quien tiene un rol y hay que reconocer que a la hora del conteo de audiencia minuto a minuto, en el momento de alargar situaciones y comentarios para mantener en vilo al público, manejan el tema con gran habilidad y un juego de cintura increíble.

Pero este Gran Hermano tiene sus particularidades marcadas por los participantes. Uno de los estrategas más relevantes de este año es Cristian, de 30 años y con una visión de juego que hasta el momento no la tuvo ningún otro contendiente. Su pasado de apostador y su habilidad para armar las estrategias con dos o tres compañeros que lo siguen a pie juntillas, convirtieron a Cristian en “el padrino”, aquel famoso mafioso de la película interpretada por Marlon Brando. Otro de los favoritos es Emiliano, el cordobés que no da puntada sin hilo y los “compinches” de Cristian, los dos Martín.

No se han citado mujeres en este resumen y se presume que la final será de representantes masculinos, tal vez con alguna presencia femenina.

La mayoría de las jóvenes que participaron en Gran Hermano y fueron eliminadas buscaron darse a conocer en el mundo mediático y convertirse en estrellas de revistas o de escenarios. La suerte no está echada aunque parezca porque la casa, como dice Rial, va cambiando permanentemente y quienes hoy se aliaron mañana pueden ser tenaces enemigos.

Atrás quedaron las historias personales como la de Alejandro y su disforia de género, la realidad más impactante de Gran Hermano. En este juego donde se enfrentan sensibilidades contra mentes frías dispuestas a todo, ganan estas últimas y por elección del público porque es el que vota y el que en definitiva elegirá y coronará al ganador. La casa habla y expresa sin piedad ni contemplaciones.

Gran Hermano 2011 cambió la historia de esta clase de emisiones desde el momento en que los espectadores intervienen activamente a través de Twitter y se han convertido en “participantes espías” esenciales de lo que hacen y dicen los chicos durante las 24 horas del día.

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