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martes, 6 de julio de 2010

Y ESE DÍA LLEGO


Uno ya no sabe cómo tomar este partido, seguramente el penúltimo de esta duda. Si como el juego más trascendental de Uruguay en los mundiales después de aquél contra Brasil en el 70, o simplemente como una semifinal de un Mundial, en un partido que tiene todos los componentes que se le exigen a uno de tal magnitud, pero que entonces también posee la maravillosa válvula de seguridad que tiene el fútbol: un partido son 11 contra 11 en una cancha durante 90 minutos y ahí gana el que haga más goles y no el que tenga mejores antecedentes, mayor potencialidad, mayor infraestructura o más desarrollo económico. Es tan maravilloso el fútbol en el sentido de darle oportunidad de soñar aun a los más desvalidos, que muchas veces ni siquiera gana el que haya jugado mejor y sí el que con sueños y un pedacito de alambre se las arregla para quedarse con la victoria.

¿Cómo será para los celestes este partido semifinal con los holandeses, después de haber escrito en uruguayo el épico pase a semifinales, dejando por el camino lesionados, sancionados y hasta fisurados? Seguramente tan difícil como si estuvieran todos, pero con los mismos sueños, las mismas ganas y la misma convicción.

En las últimas apariciones públicas ante la prensa, Tabárez ha repetido un concepto que sorprende pero que deja entrever cuáles son sus expectativas. “Hemos ganado sin jugar bien, pero por algo hemos llegado a esta instancia, no puede ser suerte o casualidad”, dijo el maestro. Cuando todos estamos enloquecidos con la posición que ya tiene la celeste, queda claro que todos soñamos, que queremos más. La oncena celeste no se conoce de manera oficial, porque Tabárez con altura jugó sus fichas en la conferencia de prensa ante muchísimos periodistas.

“Tenía toda la intención de hacerlo [de dar el equipo]. Pero han cambiado los planes. Los entrenamientos a puertas cerradas están previstos por FIFA, están reglamentados, se supone que es un acuerdo de partes entre el periodismo y los equipos. Parece que hay periodistas que juegan a ser corresponsales de guerra o espías. Así que esa información que podrán sacar de muchos medios uruguayos, no la tienen hasta mañana, y mañana [hoy] se verá si esa información es real o no. Yo no puedo seguir con lo que venía haciendo hasta ahora, cuando esas reglas no se han respetado. Así que, discúlpeme”, le contestó el técnico celeste a Marcelo Andreotto, de la agencia alemana de noticias, quien inició la rueda de prensa preguntando por la oncena titular. Hoy habremos de confirmar  si Diego Godín vuelve, pero esta vez para suplantar a Diego Lugano, quien seguramente no llegue; si el Pelado Martín Cáceres juega como lateral izquierdo debutando en el Mundial, ya que Jorge Fucile esta suspendido; si el Mota Walter Gargano juega en la mitad de la cancha junto con el Ruso Pérez y Egidio; si Palito Pereira se suma a esa mediacancha y si Édinson Cavani vuelve a su situación de delantero neto, después de haber cumplido de gran manera jugando de mediapunta, casi de mediocampista. “Las cosas que tenemos para ganar por ahora son soñadas, pero el fútbol da la oportunidad y alguna vez algún sueño se transformó en realidad. No sería tan asombroso que alguno de esos sueños nuestros se concretara”, dijo Tabárez, revelando algo muy nuestro. Soñado.

Detalles
Estadio Green Point (Ciudad del Cabo). Hora de comienzo: 15.30. Árbitro: Ravshan Irmatov (Uzbekistán).

Probables alineaciones
Uruguay: Fernando Muslera; Maximiliano Pereira, Diego Godín, Mauricio Victorino y Martín Cáceres; Diego Pérez, Walter Gargano, Egidio Arévalo Ríos y Álvaro Pereira; Édinson Cavani y Diego Forlán. Holanda: Maarten Stekelenburg; Khalid Boulahrouz, John Heitinga, Joris Mathijsen y Giovanni van Bronckhorst; Mark van Bommel y Demy de Zeeuw; Arjen Robben, Wesley Sneijder y Dirk Kuyt; Robin van Persie.

jueves, 17 de junio de 2010

disfrutemos en salud


Puta que lo parió, ¿qué hago? Me largo a llorar…y sí, Uruguay nomá, la conchadelamadre. Te tengo tatuada en el pecho, te dije, y estas lágrimas, ésa sensación de angustia y emoción liberada son los besos largamente postergados, las caricias a la gloria con las que había soñado día tras día mientras me daba vuelta en la noche de la vida y soñaba con volver a vivirlo.

Esa sensación de dulce de leche, que sólo las cosas placenteras y sentidas pueden dar, es lo que me hace llorar como una magdalena mientras los veo gozar. Uruguay realizó un gran partido frente a los sudafricanos y los goleó sin compasión.

Fue una gran puesta en práctica, una gran ejecución de un plan de juego pensado, masticado en función de nuestra potencialidad y la del rival. Los protagonistas, los jugadores, de singular capacidad y concentración, lograron hacernos levantar y volver a perseguir la utopía.

Antes del partido tenía la misma sensación que cuando el partido con los venezolanos en la Copa América. Es decir, la sensación de un equipo fuerte, concentrado, convencido y con cohesión, capaz de conmover a rivales sanamente inflados y con desarrollos futbolísticos en ejecución.

Apuntes
Un bochazo cruzado de los sudafricanos puso la primera pelota en área uruguaya, pero enseguida Uruguay respondió y metió terrible tiro libre de Forlán que adelantó un casillero e hizo que Pienaar, por adelantarse, se llevara una amarilla. Suárez pudo dominar la pelota un par de veces cerca de la banda izquierda y a partir de ahí generó un par de situaciones de ofensiva en tres cuartos de cancha. Se veía que la celeste blanca iba a jugar cerca del arco sudafricano.

Uruguay metió presión en esos primeros diez minutos e incomodó a los locales.

Los sudafricanos armaron una demostrando que en la transición son terribles y en dos toques sacaron terrible ataque que Tshabalala definió mal cuando podía progresar.

Una bola de Luis Suárez nos hizo acelerar el corazón, pero la globa se fue afuera y cerquita del otro lado de la red.

Pero a los 23 minutos, la pelota le quedó más o menos boyando a Diego Forlán, quien amartilló la derecha y se la pudrió en el ángulo. Golazo. Uruguay nomá, y que vayan llevando.

Después de eso, el juego se amoldó casi a la perfección a lo que pretendía hacer nuestro equipo: cuidar la pelota, tenerla y progresar muy ordenadamente. Así se fue el primer tiempo.

El comienzo de la segunda parte estuvo bárbaro, con gran control de la situación y con un par de ataques consecutivos que casi, casi terminan en gol. ¡Qué bien Uruguay!

Fueron por lo menos 15 minutos de marca de concentración, pero también de claro dominio de las acciones ofensivas. La salida obligada de Fucile por lesión generó cambios en la forma de defender, entró Álvaro Fernández y Palito pasó prolijo al lateral.

Siempre concentrados, siempre metiditos y tratando de meter la puñalada que llegó después de una interesantísima combinación ofensiva que terminó en el penal y en la expulsión del arquero Khune -derribó a Suárez cuando iba a convertir-, y Forlán otra vez a lo Chicharra Ramos -me vas a matar, Forlán-, clavó el segundo y definitivamente hizo asegurar los tres puntos y una victoria a casi 20 años después -de la de 21 de junio de 1990 con gol de Fonseca ante Corea- de la última en el Mundial de Italia con Tabárez también como técnico.

Siguiendo con el mismo juego y machacando con grandes despliegues físicos fue como llegó el tercero, jugando de costa a costa y llegando a la cabeza de Palito Pereira, que la mandó guardar.

Saber y entender
El triunfo, mis lágrimas, las tuyas y los sueños de casi todos son producto no sólo del partido, ni de la edad de la actuación de los 14 futbolistas que ayer representaron a la selección mayor de Uruguay, sino que son el sedimento de un trabajo pensado y proyectado para eso, para ganar en un Mundial, que, como ya vimos, no es poca cosa. Pero además, y fundamentalmente, para preparar y estimular el trabajo pensado y razonado que permita los mejores desarrollos posibles en el fútbol uruguayo. Esa condición de tratar de estar siempre al máximo y lograr los mejores desarrollos será la que nos asegurará no ya victorias perpetuas, sino algo que parece mucho menos pero que es maravillosos para nuestra condición deportiva y sociodemográfíca: poder estar en condiciones de siempre hacer partido o competir casi de igual a igual con el que venga.

Nunca en los últimos 50 años Uruguay había logrado una victoria tan contundente y tan clara en los mundiales. Festejémosla hoy y concentrémonos en el mañana.

Yo en vez de casamiento le propondría la gloria, el esfuerzo, la convicción: ¿Querés que reguemos la plantita de la esperanza para siempre y desde siempre? Y ella, que ya ha dejado el no sé en la papelera del alma, dirá “sí quiero”. Yo también.

miércoles, 16 de junio de 2010

de poder, se puede


Uruguay juega ante Sudáfrica su segundo partido en la Copa del Mundo. Con Jorge Fucile y Edinson Cavani entre los titulares y un cambio en el dibujo táctico, la Celeste va por un triunfo impostergable. Muslera, Maxi Pereira, Lugano, Godín, Fucile, Egidio, Diego Pérez, Palito Pereira, Forlán, Cavani y Suárez es el equipo.

Es real que hace 20 años que Uruguay no gana un partido en un Mundial aunque lo más alarmante no es eso, sino que todo ese tiempo solo se jugaron cinco partidos por Copas del Mundo. Después del gol fuera de juego de Daniel Fonseca ante Corea en el 90, vino la derrota ante Italia por el mismo Mundial, el 1 – 2 ante Dinamarca y los empates con Francia y Senegal en 2002 y la igualdad en el debut de Sudáfrica 2010. En las otras Copas, la Celeste estuvo ausente.

Este miércoles es tiempo de ganar. En el primer partido Francia superó en el juego a Uruguay por lo que el empate puede terminar sirviendo. Pero para que eso ocurra, ante Sudáfrica se debe sumar.

Tabárez lo intenta con un equipo que cambia jugadores y esquema. Fernando Muslera, Maxi Pereira, Diego Lugano, Diego Godín, Fucile, Diego Pérez, Egidio Arévalo Rios, Álvaro Pereira, Diego Forlán, Luis Suárez y Cavani salen a la cancha Teniendo en cuenta la forma de jugar de los sudafricanos, el técnico arma su esquema. Seguro saldrá con línea de cuatro en el fondo, con Maxi como lateral y tres volantes con más recuperación que juego. Para saber qué intentará en ofensiva habrá que esperar el comienzo. Forlán puede arrancar algunos metros más atrás, Cavani puede tirarse contra la banda o puede armar una delantera con los tres de punta.

Sudáfrica demostró en el primer partido lo que ya se vislumbraba en los amistosos. Se agrupan atrás y salen eyectados hacia el ataque. Cuatro en el fondo, cuatro en el medio, un media punta y un punta es el esquema de Parreira que tiene algunos jugadores interesantes. El que mejor sensación dio fue Tshabalala, aunque también están Pienaar, Mphela y Modise.

Lo que no está en discusión es la importancia del partido. Lo sabe Tabárez y lo saben los jugadores. De los 90 minutos ante los locales depende gran parte del futuro uruguayo en el Mundial.

jueves, 27 de mayo de 2010

ya van a volver......


Un Estadio Centenario casi repleto despidió a la selección uruguaya que partirá rumbo a Sudáfrica. Una concurrencia más familiera que la que asiste al fútbol local le dio clima de luna de miel al adiós de anoche. Entre aplausos casi teatrales, el equipo de Óscar Tabárez derrotó a Israel por 4 a 1. Fue bueno en general, pero aun mejor cuando jugó con tres atrás y carrileros. Nacho González manejó como puede: a días del Mundial, su recuperación futbolística supera en importancia a cualquiera de las conclusiones que no entraron en este copete. Uruguay salió a jugar sin pereza y con un inusual cuidado en el trato de la pelota. Sólo la Copa del Mundo sabe si fue por la liviandad que supone disputar un amistoso o porque el equipo realmente alcanzó ese piso que se extrañó durante la última etapa de la fase de clasificación.

Desde el arranque del primer tiempo se pudo apreciar una clara intención de volver la cancha ancha, con los Pereira mimetizados con las líneas. Es que los carrileros Maxi y Palito fueron salidas continuas, sacaron del freezer algunos de los mejores momentos del inicio oficial de la era Tabárez, cuando la selección le torció el brazo a una Copa América complicada jugando con el 3-4-1-2 que se vio ayer.

La fluidez pasó por los pies de Nacho González, el botón de pausa (y de play) que el equipo extrañó durante los días más complicados del larguísimo camino previo al Mundial.

La conexión funcionó a la perfección a los 15 minutos, cuando Uruguay fue por la ruta de Palito, que recibió un cambio de frente y entregó al medio. Ahí estaba Nacho, lo suficientemente suelto como para herir y lo suficientemente enchufado como para ilusionar. Puso camino al gol a Forlán tras una maniobra con sombrero y todo. El goleador definió como si el Centenario quedara a orillas del Manzanares.

Israel no mereció empatar sobre la media hora, aunque el gesto técnico del volante Refaelov sí se merecía un lugar en la ficha que congelará para siempre el partido. Lo tuvo, porque el israelí enganchó dentro del área para neutralizar a Godín e igualó el partido en la segunda situación riesgosa generada por la visita.

Sin embargo, el primer período le reservó un lugar a la justicia. Uruguay siguió desequilibrando por las bandas. Si bien Maxi profundizó más que Palito, este último tocó la pelota en la línea para el 2-1. Decir eso y omitir que Nacho volvió a ser el de Jardines con la habilitación que le abrió la puerta a la pelota sería todavía más injusto que el empate parcial que apenas sobrevivió hasta los 37 minutos.

La sensación de que el sistema inicial le cayó bien al equipo fue unánime durante los primeros 45. Y se reforzó cuando comenzó el complemento, porque Tabárez hizo tres cambios y dejó al equipo con un 4-3-1-2 que quedó asociado a los minutos más flojos. Lugano salió para que los carrileros se transformaran en laterales y acompañaran a Scotti y Godín. Lodeiro lo sustituyó y se paró como enganche, ya que Nacho González bajó para ser el extremo zurdo de una línea de tres volantes en la que el Ruso Pérez jugó por la derecha. También llegaron Eguren y Abreu. Más tarde lo harían Arévalo Ríos y Cáceres.

La chispa volvió cuando el de la Juve ingresó por González para que el equipo volviera a tener laterales volantes. Al rato, Abreu confirmó que la pelota lo busca y marcó los últimos dos goles luego de pases generosos de Lodeiro y Cavani.

El nivel del rival celeste y algunas de las dificultades que igualmente generó en una defensa que no fue demasiado exigida son algunas de las atenuantes a tener en cuenta antes de volverse hincha del Exitismo Fóbal Clu. Ilusionado y todo, compro la mesura de Tabárez.